viernes, 2 de julio de 2010

Hacia la televisión digital: un nuevo camino


Se optó por la mejor alternativa para los habitantes de Chile, y en el momento más adecuado, porque sólo ahora se tienen todos los elementos que permiten asegurar que el sistema japonés-brasileño, ISDB-T con MPEG 4, es el mejor para nuestro país.

De acuerdo a los expertos, es el que ofrece más y mejores prestaciones: la más perfeccionada calidad de imagen en alta resolución; transmisión automática de la señal a aparatos móviles (simultáneamente con la emisión a televisores fijos); amplio potencial de multicasting; fluida comunicación en zonas geográficas con obstáculos; capacidad de interactividad, e incluso la posibilidad de activar los receptores en forma automática ante situaciones de emergencia nacional.

Las dos principales objeciones a la norma japonesa se fueron resolviendo con el tiempo. La primera, referida a que la habían adoptado escasos países, se solucionó cuando, a Brasil se plegaron varias naciones sudamericanas, como Argentina, Perú y Venezuela, con lo cual Chile quedó muy bien acompañado por vecinos del subcontinente. Muy unido a este factor era el segundo reparo, relacionado con el costo del decodificador y de los televisores que ya contemplaran la nueva norma, al ser más caros que aquellos bajo las reglas norteamericana y europea, más masivos; esta dificultad ya había sido superada por Brasil y, sin duda, seguirá en dicha tendencia con la suma de los otros países de la región.

El siguiente paso, pasa por configurar un sistema que conduzca a mayor competencia, pero que también propugne, canales culturales, infantiles, regionales, educativos y para sectores específicos –muchas veces minoritarios– de la población. Ello se obtiene destinando una parte del espectro a mejor calidad técnica, otra porción a más señales para los actuales operadores del mercado y un tercer segmento para licitar a nuevos operadores, de modo de obtener mayor competencia

Lo más relevante en esta materia deberá plasmarse en futuras leyes y normas, y en los procedimientos del Consejo Nacional de Televisión, el cual debe facilitar una sana competencia, pero también supervisar y controlar que los canales cumplan tanto con no transgredir en general los valores que establece la sociedad, como ceñirse en particular a las temáticas y contenidos programáticos a los cuales eventualmente se hayan comprometido

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