
El fracaso de las estrategias de marketing radica en el desconocimiento del nuevo modelo relacional con los clientes, y los conceptos fundamentales de ésta actividad. También, por la falta de adaptación a los mercados globales y su dinamismo.
Comenzamos con una premisa: “El no conseguir los objetivos planteados es consecuencia en la mayoría de los casos, porque las estrategias de marketing se realizan como procedimientos para lograr un objetivo y no como una mecanismo que permite alcanzarlos".
El éxito de las campañas de marketing está condicionada por el cumplimiento hacia nuestros clientes y no únicamente, hacia la actividad comercial. La base de cualquier estrategia contiene implícitas: promesas, compromisos, y una palabra empeñada; la que muchas veces podría traernos problemas si no dedicamos parte de nuestros esfuerzos en procesos para desarrollar mecanismos de seguimiento y control, a fin de trasformar estas debilidades en fortalezas.
Si bien es cierto los objetivos actuales no han variado mucho desde la época “precrisis”, también es cierto que una de las razones por la que se gatilló esta crisis fue precisamente los descuidos en la ética y los compromiso. En aquella época muchas de las empresas en Chile perdieron su norte, olvidando que la satisfacción del cliente debe ser el objetivo principal para mantenerlos, desarrollarlos e incrementarlos.
Es muy frecuente que las empresas entiendan el marketing como una forma de incrementar las ventas. Un gran error, ya que el marketing es la forma de dar a conocer la estrategia de una empresa, no una herramienta única de promoción y ventas. El marketing es por lo tanto uno de los pilares más fuertes de la actividad empresarial, junto con la innovación del valor agregado.
Comenzamos con una premisa: “El no conseguir los objetivos planteados es consecuencia en la mayoría de los casos, porque las estrategias de marketing se realizan como procedimientos para lograr un objetivo y no como una mecanismo que permite alcanzarlos".
El éxito de las campañas de marketing está condicionada por el cumplimiento hacia nuestros clientes y no únicamente, hacia la actividad comercial. La base de cualquier estrategia contiene implícitas: promesas, compromisos, y una palabra empeñada; la que muchas veces podría traernos problemas si no dedicamos parte de nuestros esfuerzos en procesos para desarrollar mecanismos de seguimiento y control, a fin de trasformar estas debilidades en fortalezas.
Si bien es cierto los objetivos actuales no han variado mucho desde la época “precrisis”, también es cierto que una de las razones por la que se gatilló esta crisis fue precisamente los descuidos en la ética y los compromiso. En aquella época muchas de las empresas en Chile perdieron su norte, olvidando que la satisfacción del cliente debe ser el objetivo principal para mantenerlos, desarrollarlos e incrementarlos.
Es muy frecuente que las empresas entiendan el marketing como una forma de incrementar las ventas. Un gran error, ya que el marketing es la forma de dar a conocer la estrategia de una empresa, no una herramienta única de promoción y ventas. El marketing es por lo tanto uno de los pilares más fuertes de la actividad empresarial, junto con la innovación del valor agregado.
La globalización y la competencia sin control, derivan en la necesidad de adaptarse, y en la obligación de rescatar conceptos inherentes al marketing tradicional, lo que no significa repetir estrategias en ningún caso, sino buscar los elementos necesarios para adaptarlos a la realidad de cada empresa.
Por otro lado, la globalización lleva implícito una regulación en los precios. La competencia sin control implica un crecimiento constante en relación con la entrega de valor agregado. Las estrategias de marketing por lo tanto, se enfrentan al desafío de lograr llegar a los consumidores potenciales a través del cumplimiento del compromiso, la constante evaluación de la satisfacción del cliente y la adaptación continua en un mercado cambiante y una competencia cada vez mayor.
La innovación y la adaptación también deben reflejarse en procedimientos internos que garanticen el cumplimiento de los servicios ofrecidos. El trabajo debe ser constante y mejorable.
Hay que tener en cuenta que los potenciales clientes son en primera instancia, usuarios de Internet. El cliente actual sabe que puede lograr las respuestas a sus necesidades a través de la red, y ésta en consecuencia, pasa a ser un factor fundamental en los procesos productivos y de gestión comercial.
La única forma de evaluar los beneficios obtenidos por una campaña de marketing, es dirigir las estrategias a mercados combinados, a fin de obtener distintas respuestas y adicionalmente, adecuar los procesos productivos y comerciales a las respuestas de los consumidores, como principales electores de productos y servicios.
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